- Se espera que comience la circulación de virus respiratorios por lo que los especialistas recomiendan aplicarse la vacuna antigripal para reducir el riesgo de agravamiento de enfermedades preexistentes, internaciones y otras complicaciones.
- La vacunación anual sigue siendo la herramienta más efectiva para disminuir el impacto de la gripe en la población, especialmente en las personas de mayor riesgo.
La llegada del otoño aumenta la circulación de gripe porque estos virus sobreviven mejor en aire frío y seco, y pasamos más tiempo en interiores. Teniendo en cuenta el próximo cambio de estación, desde el Hospital de Clínicas de la UBA explican que la vacunación debe repetirse cada año porque el virus de influenza cambia constantemente.
La Dra. Elizabeth Bogdanowicz, médica infectóloga a cargo del Vacunatorio del Hospital de Clínicas de la UBA (MN 66.915), sostiene que “Vacunarse cada año es una forma de protegerse uno mismo y también de cuidar a las personas más vulnerables. La vacuna antigripal debe aplicarse todos los años porque el virus de la gripe tiene la capacidad de generar mutaciones anuales. Estas variaciones hacen que los virus que circulan cada temporada sean diferentes a los del año anterior y la vacuna se adapta cada año a estos cambios”.
Ante la aparición en el hemisferio norte de una variante de influenza A H3N2 (subclado K), un subtipo que ha demostrado una transmisibilidad facilitada y la capacidad de producir cuadros graves es particularmente importante iniciar rápidamente la vacunación antigripal.
“Las vacunas disponibles pueden ser triples o cuádruples. Nuestro vacunatorio cuenta con vacunas triples que incluyen dos tipos de influenza A (H1N1 y H3N2) y un tipo de influenza B, que también puede provocar cuadros gripales de gravedad similar”, agrega. Esta vacuna tiene una efectividad del 50% en la prevención de cuadros graves e internaciones.
Si bien cualquier persona puede contraer gripe, existen pacientes que tienen mayor riesgo de sufrir complicaciones. Entre ellos se encuentran:
-Personal de salud y personal esencial
-Embarazadas
-Niños entre 6 y 24 meses
-Adultos mayores de 65 años
-Personas con enfermedades crónicas (cardíacas, respiratorias, renales o hepáticas)
-Pacientes inmunocomprometidos o trasplantados
-Personas con diabetes u obesidad mórbida
-Personas viviendo con VIH
-Pacientes que reciben tratamientos inmunosupresores
“Una gripe que comienza como un cuadro leve puede evolucionar hacia complicaciones respiratorias graves, afecciones neurológicas o incluso miocarditis, que es una inflamación del músculo cardíaco”, advierte Bogdanowicz. Por ese motivo se recomienda que quienes padezcan las enfermedades crónicas mencionadas no posterguen la vacunación.
Aunque la vacuna no evita el contagio, sí reduce significativamente la gravedad de la enfermedad. “Nosotros no vacunamos para erradicar la gripe, porque es un virus que tiene reservorios en animales y seguirá circulando. Vacunamos para disminuir las complicaciones, las internaciones y el impacto que la enfermedad puede tener en las personas, sus entornos y en el sistema de salud”, explica la infectóloga.
Además, la especialista aclara que la vacuna es segura. “La vacuna antigripal es una vacuna con virus inactivado. Esto significa que puede aplicarse con seguridad en personas inmunocomprometidas, niños y embarazadas”, destaca. Además de la vacunación, los especialistas recomiendan mantener medidas de prevención que ayudan a reducir la transmisión de virus respiratorios:
-Ventilar los ambientes con frecuencia
-Lavarse las manos regularmente
-Cubrirse la boca y la nariz al toser o estornudar
-Evitar el contacto cercano con personas con síntomas gripales
-No automedicarse y consultar ante síntomas persistentes
-Evitar los lugares con aglomeración de personas
Los profesionales también recomiendan permanecer en el hogar durante el período de enfermedad para evitar contagiar a otras personas. La gripe suele manifestarse con fiebre elevada (38 °C o más), tos, fatiga intensa, congestión nasal, dolores de garganta, musculares y de cabeza.
En la mayoría de los casos el cuadro dura entre 5 y 7 días, aunque algunos síntomas pueden extenderse por más tiempo. Se recomienda acudir a una guardia médica si aparecen signos de alarma como: fiebre mayor a 39 °C, falta de aire, dolor intenso muscular o general, síntomas que duran más de 10 días, problemas respiratorios o cardíacos.
También es importante recordar que la vacunación contra COVID-19 y contra la neumonía debe mantenerse, especialmente en las personas de riesgo que hemos mencionado.
“Las vacunas son seguras y salvan vidas”, destaca la doctora. Además, invita a la comunidad a visitar el Vacunatorio del Hospital de Clínicas “José de San Martín” (ubicado en planta baja – ingreso por Avenida Córdoba) de lunes a viernes de 7hs a 12hs y de 13hs a 16hs. Las personas entre 12 y 65 años que requieran vacunarse deben traer orden médica.