Una norma vigente desde 2022 reconoce el derecho a esta atención, pero las barreras de acceso siguen siendo profundas. Una especialista del Hospital de Clínicas explica qué factores perpetúan la brecha
En Argentina, la Ley 27.678 reconoce desde 2022 el derecho a los cuidados paliativos para quienes atraviesan enfermedades crónicas o amenazantes para la vida, aunque menos del 14% de las personas que los necesitan accede efectivamente a esta atención. La brecha condiciona el alivio del dolor, el acompañamiento emocional y la calidad de vida de pacientes y familias.
Cada año, unos 40 millones de personas en el mundo requieren cuidados paliativos por el envejecimiento poblacional y el aumento de las enfermedades crónicas no transmisibles. La Estrategia de Cuidados Paliativos 2026-2030 plantea ampliar este abordaje más allá de la fase terminal, con atención integral al sufrimiento y a las enfermedades avanzadas.
El Día Mundial de los Cuidados Paliativos se conmemoró el 10 de octubre bajo el lema “Tratamiento del dolor: una parte esencial de los cuidados paliativos”. La fecha impulsó el reclamo de fortalecer las regulaciones sanitarias, capacitar a los equipos médicos e incorporar esta atención a los sistemas de salud.
El dolor como síntoma y como enfermedad
El dolor afecta a más del 50% de las personas con cáncer al momento del diagnóstico y supera el 80% en estadios avanzados. Puede tener intensidad moderada o grave y empeora con la progresión de la enfermedad.
Los cuidados paliativos buscan prevenir y aliviar el sufrimiento mediante la identificación temprana, la evaluación y el tratamiento del dolor, junto con el abordaje de problemas físicos, psicosociales y espirituales. También incluyen a las familias durante el proceso de enfermedad.
“La medicina paliativa alivia el padecimiento causado por enfermedades graves, a través del abordaje interdisciplinario que se brinda tanto al paciente como a su familia en el proceso de enfermedad”, explicó la doctora María Julia Aparicio(MN 103.061), coordinadora del Centro del Dolor del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires.
La especialista indicó que el dolor por cáncer no solo puede ser provocado por el tumor, sino también por tratamientos como quimioterapia, radioterapia y cirugía, además de procedimientos diagnósticos invasivos o repetitivos. Estas situaciones deben ser atendidas por equipos capacitados.
La Federación Europea del Dolor, organización europea dedicada al estudio y tratamiento del dolor, define el dolor como una experiencia sensorial y emocional desagradable, personal e influida por factores biológicos, psicológicos y sociales particulares. Aparicio señaló que la clasificación actual permite reconocer el dolor crónico primario como una enfermedad en sí misma: “El dolor se sufre y no está bien minimizarlo ni tolerarlo”.
La falta de acceso y el trabajo interdisciplinario
La ley nacional establece el derecho al control del dolor, la atención física y el apoyo emocional, espiritual y social para los pacientes y sus familias. Su cumplimiento requiere profesionales formados, medicamentos esenciales disponibles y atención en todas las regiones del país.
La falta de información sobre los servicios especializados, los prejuicios acerca de los analgésicos y la creencia de que los cuidados paliativos solo corresponden cuando no hay más tratamientos posibles son las principales barreras de acceso, sostuvo Aparicio.
El Centro Universitario de Tratamiento del Dolor Crónico y Cuidados Paliativos del Hospital de Clínicas recibe pacientes con enfermedades oncológicas y no oncológicas derivados por médicos de cabecera y equipos tratantes. Sus profesionales reevalúan los diagnósticos iniciales y definen estrategias terapéuticas según el tipo de dolor.
El equipo reúne trabajo social, psicología, counseling, psicomotricidad, psiquiatría, medicina paliativa, residentes de la especialidad, enfermería especializada en cicatrización y heridas, y voluntariado capacitado. También ofrece espacios de reflexología y de Arte y Salud para pacientes internados y ambulatorios.
Las voluntarias formadas en cuidados paliativos son coordinadas por María del Carmen Herrera y acompañan de manera continua a pacientes y familias. Según Aparicio, su cercanía permite advertir necesidades que pueden pasar inadvertidas para los profesionales.
Si bien desde 2022 Argentina cuenta con una Ley Nacional de Cuidados Paliativos, “aún hay un camino por recorrer para que se traduzca en acciones concretas que garanticen el derecho al alivio del dolor. A pesar de los avances médicos, menos del 14% de quienes necesitan cuidados paliativos acceden efectivamente a ellos en nuestro país. El resto sufre innecesariamente, debido a la falta de información, prejuicios sobre los analgésicos, y desconocimiento del rol de los equipos especializados”, sostiene la especialista.
Las principales barreras para el acceso están dadas por la falta de conocimiento de la existencia de servicios como el nuestro, como así también del prejuicio o preconcepto que los cuidados paliativos son para cuando ya no hay nada más que hacer. Nos cuesta hablar de lo que nos duele. La falta de acceso repercute negativamente tanto en el paciente como en su entorno significativo”, explica la médica.
Formación y posgrados en medicina paliativa
El Hospital de Clínicas también dicta, a través de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, el curso de posgrado “Diagnóstico y tratamiento multidisciplinario del dolor”. A esa propuesta se suman la Escuela de Inyecciones Perineurales Lyftogt, una técnica mínimamente invasiva para el dolor neuropático, la Residencia en Medicina Paliativa y la Carrera de Especialista en Medicina Paliativa.