- Cerca del 20% de las personas suelen desarrollar una alergia al polen, pero aún existe un alto grado de subdiagnóstico.
- Estornudos, congestión nasal, picazón, ojos llorosos y hasta dificultades para respirar son algunos de los síntomas que pueden aparecer durante la primavera.
- El Hospital de Clínicas llevará adelante jornadas de detección de alergia al polen los días 23 y 24 de septiembre. Los cupos son limitados.
Con la llegada de la primavera, aumenta la presencia de polen en el ambiente y, con ella, pueden aparecer o intensificarse los síntomas de las alergias estacionales. Se estima que más de 8 millones de personas viven con algún tipo de alergia en la Argentina, de acuerdo con la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC), mientras que a nivel mundial más del 30% de la población podría presentar alguna manifestación alérgica, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
¿Qué es la polinosis?
“La alergia estacional, también conocida como polinosis, es la que aparece sólo durante ciertas épocas del año por la exposición a sustancias suspendidas en el aire, como los pólenes. Su temporada se extiende desde el inicio de la primavera hasta el final del otoño”, explica Raquel Rodriguez (MN 115.003), jefa de la División Alergia e Inmunología del Hospital de Clínicas de la UBA.
Como los granos de pólenes son de tamaño microscópico, se transportan con facilidad por el aire haciendo que todo el mundo pueda respirarlos pero sólo los pacientes con alergia manifiestan síntomas. Hay que tener en cuenta que las condiciones meteorológicas influyen sobre la cantidad de polen ambiental, siendo mayor en los días soleados, secos y ventosos, mientras que se reduce con la humedad y la lluvia.
Rodriguez señala también que “se observa que el calentamiento global y la polución ambiental (partículas diésel de los vehículos) están provocando que los períodos de polinización de las plantas se inicien antes de lo normal y que éstos sean más prolongados e intensos”.
Además, advierte que “la polinosis es de presentación frecuente, cercana al 20% en aquellas personas susceptibles de desarrollarla por su predisposición genética (atopía)” y que “la alergia estacional puede manifestarse a cualquier edad de la vida, aunque el inicio es más frecuente en la infancia y la adolescencia”.
¿Cuáles son los síntomas más frecuentes?
La alergia estacional puede manifestarse principalmente a través de síntomas nasales y oculares y, en algunos casos, también comprometer las vías respiratorias.
- Rinitis alérgica: es la inflamación de la mucosa que reviste la nariz y puede manifestarse con secreción acuosa, estornudos, obstrucción nasal y picazón en la nariz, el paladar y la parte posterior de la garganta.
- Conjuntivitis alérgica: puede provocar picazón y lagrimeo de los ojos, congestión ocular e incluso edema de párpados.
- Síntomas bronquiales: la presencia de tos y sibilancias puede hacer sospechar una asociación con el asma alérgico.
“Cuando estos síntomas se hacen persistentes pueden afectar las actividades diarias, como el rendimiento escolar y laboral, e incluso hay dificultades para dormir, generando un fuerte impacto en la calidad de vida”, señala Rodriguez.
Tratamiento
“Los pilares del tratamiento consisten en minimizar la exposición a los pólenes y el uso de fármacos para el control de los síntomas. Estos últimos se indican en relación a la localización e intensidad de los síntomas del paciente, para ello contamos con un amplio arsenal terapéutico compuesto por antihistamínicos y descongestivos orales, spray nasal e inhaladores bronquiales de corticoides, antileucotrienos orales y colirios oculares. Para los síntomas nasales, el spray con corticoides es lo primero que se indica. La administración diaria durante toda la estación suele ser muy eficaz y bien tolerada. Para los síntomas oculares, contamos con colirios que contienen antihistamínicos. Para los síntomas bronquiales, se reserva el salbutamol y corticoides inhalados”, explica.
Estos tratamientos locales pueden combinarse con la administración de antihistamínicos orales de nueva generación como la loratadina, desloratadina, fexofenadina, cetirizina, y levocetirizina, aunque se debe advertir del posible efecto sedante de los mismos. Cuando no se logra controlar los síntomas con los fármacos habituales o si éstos provocan demasiados efectos secundarios, está indicada la inmunoterapia específica que consiste en la aplicación de una vacuna, por vía oral o inyectable, con extracto alergénico (uno o varios pólenes identificados como responsables de la alergia), con cierta regularidad y por un período de 3 a 5 años. El objetivo es inducir la tolerancia a estos alérgenos y evitar así los síntomas ante posteriores exposiciones, modificando el curso natural de esta enfermedad.
Sobre la campaña
La jornada de detección de alergia al polen se realizará los días 23 y 24 de septiembre, de 8 a 12 h en el Hospital de Clínicas (Córdoba 2351, PB). La actividad consta de dos instancias: primero se realizará un cuestionario y luego se llevará a cabo un test de detección.
Para participar, es necesario ser mayor de 4 años y no haber tomado medicamentos antialérgicos durante los 5 días previos. La participación es libre, sin inscripción previa y se atenderá por orden de llegada. Los cupos son limitados.